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martes, 6 de abril de 2010

Checkpoint Charlie, recuerdos del muro


A pesar de que su destrucción supuso uno de los pasos más importantes para la paz mundial, el muro sigue siendo uno de los reclamos turísticos más importantes de Berlín. Uno de los puntos más visitados de la capital de la Alemania unificada es el Checkpoint Charlie, el paso fronterizo más famoso que existía entre la República Democrática Alemana y la República Federal Alemana cuando el muro estaba en pie. Durante 45 años, desde 1945 a 1990 fue el paso de control por el que funcionarios y militares de ambos sectores tenían que cruzar obligatoriamente para cumplir con sus trabajos.


Ver mapa más grande



Hay que aclarar que, aunque muchos puedan pensar que lo de Charlie viene por algún alto cargo del bando aliado o algo así, en realidad es el significado que la letra C tiene en el alfabeto fonético aeronáutico, utilizado por la OTAN (A=Alfa, B=Bravo, C=Charlie, D=Delta, T=Tango, etc; como en las películas de guerra). Así que se trata del paso fronterizo C. Pierde algo de glamour, pero sigue siendo igual de interesante.



El punto de control corrió idéntica suerte que el muro en el 90, pero diez años después las autoridades berlinesas decidieron levantar la réplica que ahora se puede visitar y fotografiar para atraer al turismo. Tan sólo el museo del muro del Checkpoint Charlie queda de aquella época tan nefasta para Alemania.


Como buen reclamo turístico, algunos figurantes recuerdan a los soldados de la época, sellan en una especie de aduana los pasaportes de los visitantes, se dejan fotografiar a cambio de unas monedas, puedes comprar las típicas postales e imanes con el lema 'You are leaving the American sector'... un buen recuerdo de lo que fue, aunque, evidentemente y gracias a Dios, bastante más artificial que por aquel entonces en el que numerosos ciudadanos del Este se jugaban la vida por pasar al otro lado.


martes, 30 de marzo de 2010

Curiosa mascota en Berlín

Aunque últimamente están más de moda y hasta hemos visto alguno en España, cuando visitamos hace cuatro años Berlín nos impactó ver que una alemana llevaba como mascota un... cerdo. En plena capital germana, en la estación central, una chica tiraba de un carrito donde un hermoso cerdito, vestido de gala, disfrutaba del ambiente.



Cuando lo vimos no pudimos hacer otra cosa que acercarnos y tirarle una fotografía. Sin embargo, el resto de los transeúntes no parecían sorprendidos por la presencia de este animal más propio de una granja que del centro de una gran ciudad.

martes, 23 de febrero de 2010

Berlín, capital mundial del fútbol

Nuestra visita a la capital alemana tuvo lugar en pleno Mundial de 2006. Os podéis imaginar que la imagen que nos llevamos de esta pedazo de ciudad estuvo bastante distorsionada por la presencia de miles y miles de fanáticos del balompié. Distorsionada, porque como podéis comprobar en la imagen de abajo, la Puerta de Brandenburgo parecía más un puesto de venta de bufandas que otra cosa.


Es otra manera de disfrutar la ciudad y lo pasamos genial. Puedes hacer turismo y además vibrar con el mejor fútbol. Esto sí que es un 2x1. En nuestro propio hotel se respiraba fútbol por los cuatro costados. Incluso coincidimos en el hall con el mítico Lottar Matthaus, que tuvo la deferencia de sacarse una foto con nosotros (ésa la guardamos para el álbum familiar).

Desde el sábado previo a la final entre Italia y Francia los aficionados atestaban las calles. Esa noche los alemanes salieron a disfrutar del tercer puesto conquistado en su Mundial, pero la verdadera fiesta empezaba al día siguiente.

Camino del estadio olímpico los patrocinadores del evento se volcaban con las aficiones. Lo más importante es que todos lo pasaran genial antes del encuentro, luego el resultado repartiría alegrías y penas entre los italianos y franceses, pero en los instantes previos todo era juerga.

Lo bueno que tiene una final de un Mundial es que muchos aficionados de otras selecciones han adquirido sus billetes con antelación, pero acuden a ver el encuentro con sus colores patrios a pesar de que en el césped no vaya a estar ningún compatriota (como mucho el árbitro).

Una vez dentro del estadio y sentados en nuestros sitios tomamos partido por los italianos. Nuestros compañeros de localidad y el noventa por ciento de los que nos rodean son transalpinos, así que al grito de 'Forza raggazzi' nos metemos en faena. Al final ganamos el partido y lo celebramos como si fuéramos de la mismísima Roma.

Un buen fin de fiesta a nuestro viaje a Berlín. En otro post contaremos los aspectos más culturales de la capital germana, que también los visitamos, pero en este de momento nos quedamos celebrándolo con la 'azzurra'.

Ahí os dejo un álbum con más fotos
Berlín, capital mundial del fútbol