Uno de los lugares más divertidos y pintorescos que se pueden visitar durante una estancia en Bangkok es, sin duda, el mundialmente conocido mercado flotante de Damnoen Saduak. Situado a unos 100 kilómetros de la capital tailandesa, se presenta como un destino obligado. Sí, está plagado de turistas y como no llegues pronto por la mañana lo encontrarás lleno de hordas de visitantes que desvirtúan lo que hace años era un lugar de lo más auténtico, pero a qué lugar no le ocurre esto ya por desgracia.
Se trata de un canal flanqueado por algunas casitas de madera que sirven como improvisados restaurantes, bares y tiendas y que hacen más acogedor el verdadero sentido de este sitio: el comercio flotante. Para disfrutar mejor de la experiencia y ayudarles a mantener el negocio montado en torno a este lugar, lo mejor es alquilar la correspondiente barca, con la que darás una vuelta de una hora entre las vendedoras y sus barcas-tienda, que tratarán de colocarte plátanos, souvenirs, cremas curativas, especies, platos de arroz y un sinfín de productos.
No está de más disfrutar de un buen regateo mientras te balanceas en la barca sobre un agua no muy cristalina. El recorrido es entretenido y el contacto con los lugareños es muy interesante. Se trata de un pueblo muy cariñoso y agradecido. Aunque no tenga el sabor de hace un par de décadas no deja de mostrar una imagen muy auténtica de otro forma de comercio y te haces una idea de lo que podía ser hace tiempo. Muy recomendable, no lo dudes.
Ahí os dejamos un álbum para que os hagáis una idea:
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El gran mercado flotante de Damnoen Saduak |